Bueno pues para los que sigan intrigados con qué sucedió después de aquella prueba de moral, tengo que decir que como buen Lasallista y medio hijo de la gran O (¬¬), me vi obligado a devolver la famosa tarjeta a su dueño.
Ya sé que el final de esta historia apestó, pero lo que en verdad les quería compartir no era este final, sino ver lo que opinaban de mí y lo que podía conocer más de ustedes. Sé que más de uno ya sabía lo que iba a hacer, pero me dio mucho gusto saber que este espacio sirve para compartir muchas cosas y aprender más.
Agradezco a los que comentaron algo aquí o por otros medios y les prometo que la próxima está mejor
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De entre las muchas cosas que me tocan vivir junto a mi inseparable amigo Murphy y mi sólo molesta amiga conciencia me sucedió hoy que…
Salía del superama con rumbo ya para mi casita ( que es su casa ) [ Es sólo un cumplido por cortesía, no se amontonen
jajaja ] y tenía que sacar dinero del cajero. En este superama el cajero está en la mera salida. En dicho cajero había un tipo poniéndole tiempo aire a su celular telcel [ Nótese que el muy inteligente en lugar de tapar la pantalla con la lonja que más volmen abarque como todo mundo, estaba cotorreando y dejando ver a todo mundo lo que hacía--Nota mental: eso no se hace] Prosigamos… El tipo iba con su novia ( de buen lejos ) y mientras cotorreaba con ella yo esperaba impaciente porque me urgía de verdad sacar el poco dinero que tenía ( que cuánto era? qué les importa!!! jajaja
) Después de unos 2-3 minutos, que en esos momentos son mucho tiempo, por fin el tipo terminó lo que hacía, tomó a su vieja de la mano y salieron muy monos ( sin ofender ) hacia su carro. Como les comentaba, este superama tiene el cajero justo en la salida y su carro no quedaba a más de 10 metros. Con una cara de felicidad y un poco de hambre me acerque hacia el cajero e intenté insertar de modo inconsciente mi tarjeta, pero para sorpresa mía no se dejaba la infeliz… Después de 3 ó 4 intentos sin éxito decidí encender el cerebro por unos minutos y cuál sería mi sopresa al ver que la tarjeta no entraba porque LA TARJETA DEL OTRO TIPO ESTABA ADENTRO!!!
Así es mis queridos lectores, no sólo carecía de las habilidades naturales de cualquier chilango para desconfiar de cuanto infeliz compatriota se acerque y evitar que se vea lo que uno está haciendo en un cajero, sino que además había dejado a mi total merced su lanita [ que no era poca, para aquéllos quienes siguen interesados en los números ajenos jajaja ;P ] en la pantalla aparecía una cantidad bastante interesante de números precedidos por el signo de pesos y abajo un par de letrerillos que suplicaban al siempre molesto usuario del sistema eligiera de entre dos opciones: salir de la sesión y devolver la tarjeta a las manitas del obtuso dueño o reaizar otra transacción. Hasta aquí describiré la interfaz del cajero porque ya todos sabemos lo que se puede hacer si se aprieta el segundo botón… [continuará...]
Señores lectores: ¿Qué harían ustedes con una lanita disponible a la mano–es de sobra sabido que no me podría comprar el Ferrari de mis sueños–y el dueño de dicho dinero alejándose muy contento en su carrito hacia su casa?
Se aceptan todo tipo de opiniones, dudas, comentarios, mentadas de madre, comentarios obscenos y con mala ortografía
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